Cuenta Pública: Desafíos y oportunidades

Este viernes 1 de junio seremos testigos de la primera Cuenta Pública del Gobierno, donde el presidente Sebastián Piñera tendrá la gran oportunidad de consolidar su agenda programática, dando cuenta de los acuerdos y avances legislativos que se han estado proyectando en estos dos meses de gestión y donde se espera que realice importantes anuncios en materias como infancia, pensiones y probidad y seguridad ciudadana.

Para que esta gestión tome fuerza, en su discurso debe haber un marcado equilibrio entre la agenda social y aquella que nos llevó a ganar la elección, enfatizando en el crecimiento económico y la seguridad ciudadana. En estos tiempos, donde enfrentamos sociedades cada vez más mediatizadas, la forma en que expongamos nuestras metas de corto, mediano y largo plazo, serán claves para fortalecer el respaldo ciudadano y evitar errores no forzados que le sigan abriendo oportunidades a una oposición desarticulada, que reprobó en su gestión, y que está a la espera del próximo traspié político para sacar pequeñas ventajas.

Para esto, ya se pueden percibir al menos cuatro diferencias en el rumbo que ha tomado el gobierno de Piñera en relación con el anterior. En primer lugar, el corazón de este programa se basa en un desarrollo integral inclusivo y sustentable, que nos permitirá avanzar en más y mejores empleos, y disminuir la pobreza, un gran avance si recordamos que el gobierno de Bachelet hasta el último día demostró un total desprecio por el crecimiento, permitiendo que el timón de su gestión lo manejara la ideología y no la realidad.

La segunda diferencia está en la disposición al diálogo que se ha demostrado a través de la creación de comisiones que involucran a oficialismo, oposición y sociedad civil, con el objetivo de alcanzar acuerdos para dar soluciones concretas a las grandes problemáticas de nuestro país, reconociendo los avances de la administración anterior, y presentando indicaciones que mejoren los proyectos legislativos en vez de pasar la aplanadora. Podemos decir que el gobierno de Sebastián Piñera ha enterrado para siempre la retroexcavadora.

Tercero, se ha dado mucho valor a la meritocracia por sobre el asistencialismo, lo que permitirá premiar el esfuerzo de sectores como la clase media, que por años se han visto postergados, entregando mejores oportunidades a los trabajadores.

Finalmente, y como cuarta diferencia, tal como el terremoto de 2010 no estuvo en la agenda y el gobierno de Piñera debió enfrentar con fuerza el tema, la tónica de esta gestión ha sido no ignorar los problemas, y, muy por el contrario, hacerse cargo con valentía para solucionar los conflictos ciudadanos y mejorar la calidad de vida de los chilenos.

El optimismo es mayúsculo, pero para que podamos alcanzar los resultados esperados no debemos desviarnos del camino y ser capaces de proyectar los avances con claridad. Es muy complejo emitir juicios cuando el gobierno recién está terminando con el proceso de instalación y más aún, cuando tenemos una oposición que no ha cumplido un rol de contrapeso por medio de propuestas alternativas, si no que se ha dedicado a entorpecer la puesta en marcha por medio de interpelaciones y acusaciones constitucionales, desaprovechando una tremenda oportunidad de aportar y construir.

Recent Posts

Leave a Comment