Andrés Allamand: “Chile Vamos se está acercando a los mejores tiempos de la Concertación”

“Soy optimista”, dice varias veces el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand respecto del curso que está tomando el gobierno de Sebastián Piñera.

A diferencia de la administración anterior del sector, Allamand hoy es menos crítico, ya que explica que el escenario ha cambiado “radicalmente”. Si por esos años acusaba un “déficit político” del gobierno de Piñera, hoy afirma que esta es una administración con “sello político” que le da una importancia significativa a los partidos.
El senador, además, manifiesta que el centro político hoy está vacante, lo que a su vez -agrega- le da espacio a Chile Vamos para expandir la coalición. Pide “coordinación” entre el Ejecutivo y las colectividades, y subraya que Chile Vamos hoy es un bloque más “maduro” que la entonces Alianza.

En unos días más se van a completar dos meses de gobierno. ¿Cómo ha visto la instalación?
El gran mérito en estos 60 días es que el gobierno ha logrado instalar la narrativa que lo va a acompañar en los próximos cuatro años, que, fundamentalmente, tiene que ver con una lectura adecuada de lo que fue la última elección presidencial. Esa narrativa tiene que ver con la necesidad de retomar el progreso y el crecimiento económico que es indispensable para alcanzar el desarrollo; que es importante promover acuerdos nacionales, y que habrá una batería de políticas públicas que van a estar enfocadas en la clase media. Es muy raro que un gobierno, en los primeros 60 días, logre instalar una narrativa tan potente. Es un proyecto político que se empieza a perfilar desde los primeros días.

Pero no se han presentado medidas o proyectos proinversión, pese a que había un diagnóstico muy negativo sobre la situación económica…
Sesenta días aún es un plazo temprano para introducir reformas, como pueden ser, por ejemplo, la simplificación tributaria que se ha anunciado. La economía funciona sobre la base de las expectativas y, en ese sentido, el cambio que se ha producido es del cielo a la tierra. A mí siempre me impresionó que durante todo el gobierno anterior de la Presidenta Bachelet, dos tercios de los chilenos consideraban que el país iba por mal camino. Esa percepción, que cruza ideológicamente a los sectores, hoy se ha invertido. Hay una sensación generalizada de optimismo respecto del desempeño económico del país.

¿Qué faltaría, entonces?
Tiempo.

El senador Felipe Kast ha dicho que, sobre todo ahora que hay déficit fiscal, no logra ser convencido sobre la gratuidad educacional…
Esa es una posición de Evópoli, que, a mi juicio, es equivocada y minoritaria al interior de la coalición. Yo, francamente, no le doy mayor importancia a que existan en una o en varias materias estas discrepancias, porque tiene que ver con la diversidad y con la mayor amplitud que tiene hoy Chile Vamos. Siento que hay mucha más madurez en Chile Vamos.

¿Cree que se vio madurez cuando se criticó duramente a Evópoli por presentar un proyecto contra el nepotismo? Se les tildó de oportunistas por la polémica que se estaba viviendo con la designación de Pablo Piñera para la embajada en Argentina…
Son gajes del oficio. Es imposible que una coalición de gobierno sea una taza de leche, pero cuánto duró la polémica: nada. En el gobierno anterior de Piñera hubo subvaloración del rol de los partidos políticos; eso fue uno de los elementos del déficit político. Hoy eso ha cambiado radicalmente. Este es un gobierno con un sello político y que le da una importancia significativa tanto a los partidos políticos como a la coalición que lo respalda. En segundo lugar, antes cualquier diferencia que existiera al interior del bloque se transformaba inmediatamente en un conflicto de proporciones. Hoy las diferencias tienen un manejo más atinado y un propósito de bajarles el perfil, porque son diferencias que van a subsistir. Va a seguir habiendo diferencias, por ejemplo, en los temas valóricos, pero lo importante es que la coalición sea capaz de convivir con esas diferencias y mantener su cohesión respecto del respaldo al gobierno. Pretender que una coalición que la integran cuatro partidos no tenga diferencias respecto de algunas políticas, es ilusorio. Al revés: la fortaleza que está teniendo Chile Vamos es que se está acercando a lo que en algunos minutos fueron los mejores tiempos de la Concertación, en los cuales las diferencias se procesaban adecuadamente.

¿Chile Vamos debe ampliarse?
Naturalmente. Lo que se ha producido en el espectro político es un vacío gigantesco en el centro, que tiene que ver con el proceso casi de desmembramiento de la Democracia Cristiana. La crisis de la DC es quizás la más profunda de su historia, por los distintos componentes que tiene. Es una crisis por convivencia interna, con perfilar qué política de alianza, por factores ideológicos, y que concluye con el abandono, por parte del partido, de sus figuras más representativas. Hoy el centro político está vacante y, en consecuencia, hay una posibilidad natural de expansión de Chile Vamos hacia ese centro político.

¿Cómo se expanden a ese centro político?
Con apertura, asumiendo que hay que acoger posiciones que no siempre eran las tradicionales del sector… La forma que tiene el gobierno de aproximarse al centro político es, en el concepto de su narrativa, continuar focalizando sus políticas públicas en la clase media.

Pero eso puede generar efectos internos en el sector. Por ejemplo, cuando el gobierno intentó avanzar en identidad de género, la UDI marcó el punto inmediatamente…
Yo recuerdo muy bien que durante el gobierno anterior de Piñera se pretendió avanzar en el entonces Acuerdo de Vida en Pareja, que yo mismo promovía y que finalmente terminó en Acuerdo de Unión Civil. Lo que ocurrió ahí es que la UDI puso un veto que implicó que el proyecto no se tramitara. En identidad de género, la fórmula propuesta por el Presidente Piñera va a ser una fórmula que el gobierno va a llevar adelante, y esto tampoco ha generado ningún quiebre en la coalición. Es evidente que la UDI no va a acompañar en esa materia al Presidente, pero tampoco eso generó un veto ni un quiebre. Aquí hay una diferencia que se procesa adecuadamente en forma interna.

¿Por qué cree que la UDI no logró ejercer un veto?
El compromiso del Presidente Piñera en estas materias y su liderazgo es lo suficientemente fuerte para sobreponerse ante cualquier eventual veto. También hay un proceso de aprendizaje interno en los partidos, que implica que nadie puede pretender, al interior de una coalición, imponer un veto en una materia valórica en que, por lo demás, siempre va a haber opiniones distintas. También puede influir el tamaño relativo de los partidos.

En el gobierno anterior, dirigentes de la UDI criticaban que con Sebastián Piñera se perdía o se debilitaba la identidad del sector. ¿Se corre el riesgo de que al enfocarse al centro se deje de lado la identidad de derecha que muchos quieren cuidar?
Para nada. Efectivamente hay sectores, por así decirlo, en el extremo de la coalición, que pueden ver con desconfianza la expansión hacia el centro. Yo, por lo menos, durante toda mi vida política he pensado que la clave de la estabilidad del país es una centroderecha que es capaz de cohabitar y de coincidir con el centro político.

Ha habido varios errores no forzados en menos de dos meses. ¿Es normal?
Yo lo pondría de la siguiente manera: ¿en tres semanas más quién se va a acordar de estos errores? Van a ser absolutamente nimios… Yo lo que veo como un aspecto positivo en esta nueva etapa es el rol del Presidente Piñera. Durante el primer gobierno uno podría haber dicho que desempeñaba un rol más de jefe de gobierno que de jefe de Estado. Es decir, aparecía involucrado hasta el detalle en cada una de las tareas propias de gobierno. Hoy, manteniendo su fuerte liderazgo y su capacidad de tomar decisiones, yo lo veo en una disposición de jefe de Estado. Hoy hay un gabinete mucho más empoderado que el que existió en el gobierno anterior; hay un Presidente que está mucho más empeñado en lograr tareas que tengan que ver con la unidad nacional y que está permanentemente pensando en el futuro. Siento que se vislumbra un rol del Presidente de la República distinto.

¿Usted percibe personalismo del Presidente en ciertas decisiones?
De verdad, no lo veo así. Piñera es un Presidente que toma decisiones, pero también se encuentra particularmente preocupado de la proyección de su gobierno. Haber hecho un programa que tiene un horizonte de ocho o doce años ya demuestra a una persona que está pensando en una proyección más allá de él. Veo a un Presidente mucho más enfocado en la proyección de su gobierno y, por así decirlo, mucho menos personalista que en el primer gobierno.

Esa continuidad de un gobierno de centroderecha por más de cuatro años, ¿de quién depende? Así como usted dijo en 2013 que el principal responsable de la derrota de Evelyn Matthei en la presidencial fue el gobierno de Piñera, ¿quién va a ser ahora el responsable de la derrota o del éxito? ¿Va a ser Piñera nuevamente?
(Se ríe). La posibilidad de proyección del actual gobierno pasa, en primer lugar, por realizar una buena gestión. El esfuerzo tiene que ser conjunto, del gobierno y de la coalición para que realmente pueda establecerse esta proyección. Ahora, en un régimen presidencial sin reelección la tarea fundamentalmente de la proyección recae en los partidos y en la coalición. Entonces, espero que no se produzcan las desavenencias que se produjeron durante el gobierno anterior, en que no hubo esa coordinación adecuada. Yo soy optimista. El gobierno anterior tuvo una fricción permanente entre el gobierno y los partidos. Esa lección está completamente aprendida.

A propósito de la proyección de este gobierno, RN elaboró un documento en el que, entre otras cosas, se plantea que el partido “comienza la carrera con la mayor cantidad de liderazgos presidenciables”. ¿Cómo lo ve usted?
No hay duda de que en RN, e imagino que también en el resto de Chile Vamos, hay liderazgos presidenciales en potencia, y en el caso de RN es particularmente claro. Pero el mayor error político que podría cometer la coalición de Chile Vamos, al extremo de erosionar las posibilidades de éxito del gobierno, es adelantar la carrera presidencial. Puede ser un error fatal, porque introduce todo tipo de fricciones, tensiones, elementos de discordia, cuando tenemos que tener por lo menos dos años de “paz política” para que el gobierno pueda desplegarse adecuadamente. Por lo tanto, si los partidos consideran -y están en su derecho- que tienen muchos candidatos, que los dejen sentados en la banca de reservas, porque aún no ha llegado su momento.

Dice que hay un gabinete más empoderado, pero el jueves, cuando Piñera anunció -en un cambio de última hora- la imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra menores, eso fue leído como una quitada de piso para los ministros…
Yo no lo veo así. Veo que Piñera, simultáneamente, está gobernando con una particular sintonía con la opinión pública. No hay duda de que en el actual gobierno el que tiene la última palabra es siempre el Presidente Piñera, y muchas veces esa última palabra se ejerce en el último momento.

Pero de la noche a la mañana Piñera tomó una decisión que contradice la información que venía de un ministerio…
Pensar que Piñera toma decisiones de la noche a la mañana o en forma improvisada es simplemente no conocerlo. Yo lo conozco hace 30 años y sé exactamente, en estas materias, cómo funciona su cabeza. Piñera resuelve siempre, en todas sus decisiones, sobre la siguiente premisa: el máximo de información disponible y el máximo de tiempo para analizar las opciones a su alcance. Por lo tanto, el que resuelva supuestamente en el último minuto es exactamente lo contrario a la improvisación.

Pero ahí hubo un cambio de decisión a último minuto…
Justicia tenía una posición, supuestamente Interior tenía otra, y había una tercera posición que era la que finalmente prevaleció.

Usted también dice que se ha superado el déficit político, pero en el caso de la designación de Pablo Piñera, si uno se atiene a las explicaciones que se dieron sobre sus capacidades y por cumplir los requisitos para el cargo, esa es una decisión meramente técnica. Ahí se deja de lado el claro efecto político que tendría el nombrar al hermano del Presidente en quizás la embajada más importante para Chile en Latinoamérica…
Bueno, algunos considerarán que la decisión era correcta, otros que era incorrecta. Finalmente, el tema se resolvió.

Lo de Pablo Piñera es un ejemplo, a raíz de que usted dice que supuestamente está completamente superado el déficit político…
Bueno, lo que estoy tratando de decir es que han sido superadas todas las características que tenía el déficit político del gobierno anterior. Ahora, siempre los gobiernos van a cometer errores, pero también hay que mirar que los grados de aprobación del gobierno y del gabinete son realmente muy fuertes.

La Tercera

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