Andrés Allamand, senador de Renovación Nacional: “El próximo gobierno va a ser de rectificación, pero con realismo”

Andrés Allamand, senador de Renovación Nacional:

“El próximo gobierno va a ser de rectificación, pero con realismo”

Parlamentario afirma que en un eventual mandato de Piñera no habrá “espacio para una rebaja tributaria” y que tendrán que “convivir” con la gratuidad universitaria. Y sostiene que el gran desafío político es impulsar “un eje social equivalente al eje económico”.

“Sebastián Piñera entra a la cancha en una posición inmejorable”, sentencia Andrés Allamand al hacer el primer análisis del triunfo del ex Mandatario en las primaria de Chile Vamos. El senador de RN evita caer en un exceso de triunfalismo – “el que cree que la elección está ganada, no está entendiendo nada”, asegura -, pero enumera las razones que colocan al abanderado en una situación “óptima” para encarar la primera vuelta.

“Piñera entra a la cancha avalado por la legitimidad de una primaria cuya convocatoria excedió todos los pronósticos, derribando el mito de que solo la izquierda se moviliza. También es inmejorable porque si bien la campaña fue áspera, al mismo tiempo fue particularmente exigente con los candidatos, y en esa lógica, él logró demostrarle al país que es el mejor preparado. Pon donde se mire la situación es óptima”, sentencia.

-Es óptima, pero no es carrera corrida. ¿Dónde debe apuntar Piñera?

-Los desafíos inmediatos son consolidad la unidad del sector e iniciar el despliegue de la campaña hacia el mundo independiente, que en un esquema de voto voluntario es un electorado particularmente complejo, porque si no se le convence, simplemente se queda en su casa. Pero además, en la perspectiva de ganar con el 51% de los votos, hay que convencer a personas que en la elección anterior o estuvieron con Bachelet o con otras opciones.

-¿Qué tan difícil será recomponer la unidad tras la dureza de la campaña?

-El momento más áspero sin duda fue el debate televisivo. Pero lo más importante es que a contar del día siguiente se inició un trabajo político que ha permitido ir tejiendo la unidad. El comando de Piñera aplicó una estrategia correcta de alfombra roja y de pleno respeto a los candidatos derrotados. Y las reacciones de los derrotados han sido muy correctas. Por eso, ahora el principal desafío es captar al votante de Felipe Kast y al votante de Manuel José Ossandón.

-¿Cómo se capta el voto de Kast y particularmente el de Ossandón?

-Más importante que las actitudes de los propios candidatos es identificar cuáles son los contenidos que hacen que las personas voten por ellos. En la democracia contemporánea nadie es dueño de sus votos. En el caso de Kast, hay una afinidad ideológica muy marcada sin perjuicio de que hay ciertos contenidos de Evópoli con los que hay diferencias. Por ejemplo, la idea de poner los niños primero es una idea compartida, pero la legalización de las drogas es una mala idea. Pero Piñera debe acoger la señal hacia la renovación de la política que plantea Kast, y de que hay que hablar más de futuro que del pasado.

-Con Ossandón, sin embargo, no hay mucha afinidad.

-La votación de Ossandón fue muy buena, le fue mucho mejor que a Kast. El objetivo declarado de Felipe era derrotar al Cote y quedar segundo para quedar primero en la línea de carrera al 2022. Pero no le resultó. Ossandón lo derrotó con largueza incluso en Santiago, su propio distrito.

-La duda es cómo captar a los votantes de Ossandón, que probablemente adhieren a su discurso antipiñerista.

-Su votación tiene un claro efecto “Puente Alto”, porque fue muy potente en esa comuna y en sus alrededores. Pero si uno lo mira más en profundidad, un error de la derecha es que muchas veces les habla demasiado a las personas que les va bien en la vida, al trabajador exitoso, y muchas veces nuestro mensaje no llega a personas que se esfuerzan, pero que nos les va tan bien, y que en consecuencia necesitan ayuda directa del Estado. Hay algo en el mensaje de Ossandón que apunta directamente a esas personas. Lincoln alguna vez dijo que no podía haber un país mitad libre y mitad esclavo. No puede haber un país en que la mitad progrese y la otra mitad no progrese. Lo que nos está diciendo esto es que la campaña de Piñera tiene que tener un énfasis social más marcado.

-En el libro “La Mayoría de las Ideas”, usted advierte sobre los problemas de gobernabilidad que enfrentará cualquiera que llegue a La Moneda. ¿En qué se puede traducir eso?

-La Nueva Mayoría construyó un proyecto político a partir de exacerbar la desigualdad y la división. Nosotros queremos construir un proyecto político cuyo eje sean el progreso y la unidad. Por eso hemos señalado que tendremos una actitud de diálogo y búsqueda de acuerdos desde el primer día. Algo que va a ser indispensable, porque el próximo gobierno no va a tener mayoría en el Congreso. ¿Alguien cree que podemos empezar a resolver el problema de La Araucanía o avanzar en las indispensables mejoras al sistema previsional sin una amplia mayoría política? Yo pienso que no.

-En el libre, plantea el riesgo de “agotarse en una revancha política”, de ceder a la tentación de retroceder las reformas. Piñera, sin embargo, ha sido un duro crítico de esas reformas.

-El próximo gobierno va a ser de rectificación, pero con realismo. En muchas materias vamos a tener que arar con los bueyes que se tengan. Por ejemplo, no va a haber espacio para una rebaja tributaria. El próximo gobierno va a asumir con un tremendo déficit, con compromisos que no están financiados. Podemos avanzar en la simplificación de los tributos, pero mi impresión es que el propósito de converger hacia tasas de impuestos de países de OCDE debe ser tarea del gobierno que venga de 2022 en adelante. Por otra parte, vamos a tener que convivir con la gratuidad universitaria. Nosotros, en el gobierno anterior, planteamos que en el ámbito universitario, vía becas era posible avanzar hasta un 50 o un 60 por ciento. Por lo tanto, vamos a tener que convivir con una gratuidad hasta el 60 por ciento. Rectificación con realismo, el país no está para nuevas retroexcavadoras.

-¿Dónde advierte riesgos para la candidatura de Piñera?

-Siempre hay riesgos, en las elecciones no hay margen de error. Cualquier desprolijidad en el trabajo que se está construyendo en términos de afianzar la unidad y errores en el despliegue futuro del proyecto por supuesto que son de envergadura. Respecto a nuestro proyecto, la gente ya sabe que el eje económico en el caso de Piñera está garantizado: crecimiento y empleo. Pero tiene que percibir que el eje social equivalente al eje económico. Eso supone cosas concretas: una red de protección para clase media, darles mucho mayor protagonismo a las familias en el ámbito social y volver a la focalización de las políticas públicas en la pobreza. ¿Por qué ni el Frente Amplio ni la Nueva Mayoría conectan con la gran mayoría de los chilenos? Porque ninguno de los dos advierte el sentido profundo de lo que ocurrió en los últimos 25 años. A Chile le fue razonablemente bien porque hubo una combinación virtuosa de políticas públicas bien orientadas y de un enorme esfuerzo de las personas y de las familias. Cuando la Nueva Mayoría mira con desprecio y los estigmatiza como si fueran simplemente arribistas. Lo que va a hacer el gobierno de Piñera va a ser identificarse con esa trayectoria de esfuerzo y tener políticas públicas para que el Estado las acompañe. Vamos a generar una revolución en capacitación laboral, para que los trabajadores puedan tener mejores salarios. Vamos a generar adaptabilidad para que las mujeres pueden incorporarse al mundo del trabajo, porque no han nada más potente para una familia que tener un doble ingreso.

-Hace un tiempo usted advirtió sobre el riesgo de derechización de la candidatura de Piñera. ¿Se mantiene ese temor después de las primarias?

-De alguna manera sigue existiendo. Lo que veo es que la derecha expresa una baja tolerancia a la diversidad. Yo he sido víctima de esto durante décadas. Cuando uno planteaba hace bastante tiempo que era absurdo pretender que en un sistema democrático hubiera senadores designados a uno lo acusaban de traidor a la patria. Y cuando uno planteaba que era indispensable avanzar en una unión civil, decían poco menos que eso era un sacrilegio. Lo que veo es que la centroderecha tiene que tener menos fundamentalismo, tiene que convivir mejor con posiciones distintas, tiene que tener una política más abierta. A eso me refiero cuando veo riesgo de derechización.

-Luego de los cuestionamientos que recibió durante la campaña, ¿sigue creyendo que Piñera tiene resuelto el flanco de los conflictos de interés?

-Me atengo a los hechos. Durante las primarias, todos los programas periodísticos derivaron hacia un examen acucioso y a fondo de estos conflictos. ¿y cuál fue el resultado? Que Piñera obtuvo un gran triunfo en las primarias. Por lo tanto, yo sumo dos más dos.

Eso puede significar dos cosas: que el flanco está resuelto o que el electorado que vota por Piñera es un tema que no le interesa.

-Creo que todas las acusaciones que hasta ahora se han formulado finalmente se han ido desvaneciendo. ¿En qué quedó la denuncia del PC por la inversión en Exalmar? Todo indica que la fiscalía va a sobreseer el caso.

-Un tema que surgió en la campaña es el estándar que se fijará para la nominación de autoridades, tomando en cuenta los casos de Pablo Wagner, Pablo Longueira o Laurence Golborne.

-Yo miro adelante. En el pasado en algún minuto se planteó que los co flictos de interés eran inevitables y por lo tanto no tan importantes. Si el talón de Aquiles de la centroizquierda es que tiene una actitud benevolente hacia fenómenos de captura del Estado, el talón de Aquiles de la derecha puede ser menospreciar los conflictos de interés. Pero aquí también veo una lección aprendida. Estoy absolutamente seguro de que un próximo gobierno de centroderecha será acucioso hasta el extremo en estas materias.

EL ESCENARIO CON MIRAS A PRIMERA VUELTA: “Guillier está atrapado sin salida”

-Tras las primarias, ¿qué escenario se abre en la política chilena, a cuatro meses de la presidencial?

-El escenario presidencial presenta códigos bastante evidentes. Alejandro Guillier está atrapado sin salida, porque ha resuelto ser el abanderado de un proyecto político fracasado. Desde diciembre de 2014, la Nueva Mayoría es política y socialmente minoría en este país, y durante todo este tiempo ha habido un 70% parejo de la ciudadanía que considera que el país está estancado y va por mal camino. Al asumir la continuidad de este proyecto fracasado, Guillier se coloca a sí mismo en una situación imposible, porque le dice a la gente “sigamos tal cual, represento más de lo mismo, apostemos a un milagro”. ¿Cuál es ese milagro? Que nadie sabe cómo las cosas que se han hecho mal, de pronto van a invertirse y se van a transformar en cosas buenas. Guillier lo que le está pidiendo a su electorado no es una adhesión política, es casi una adhesión religiosa, que tengan fe en un  milagro.

-¿El rival a vencer será él o Beatriz Sánchez?

-Lo primero que tienen que aclarar Giorgio Jackson y compañía es la falsificación de firmas, porque hay gente que die que nunca firmó por ellos. Deben una explicación. Si no, como ya aparece en redes sociales, van a pasar rapidito de Frente Amplio a Fraude Amplio, especialmente porque andan por la vida dando lecciones de probidad a todo el planeta. Su candidata, en tanto, profundiza el mal diagnóstico de lo que fue la bancada estudiantil. Esto que Carlos Peña señala como el gigantesco mal entendido. El Frente Amplio considera que el país está a punto de estallar, que la gente quiere un cambio radical, que no hay nada rescatable en el esfuerzo de los últimos 25 años, y tiene una actitud ácida, conflictiva, que no sintoniza con los chilenos, porque su propuesta es “profundicemos los errores”.

-¿Irán a disputar el electorado a Carolina Goic?

-Ella aún no parte. Y quizás a estas alturas haya que asumir que no va a partir, porque tiene dos lastres casi imposible de sobrellevar, la DC está cometiendo el mismo error de las últimas campañas presidenciales: nomina a un candidato, e inmediatamente no lo apoya; por el contrario, se dedica deliberadamente a aserrucharle el piso. Fue lo que hicieron con Soledad Alvear, fue lo que hicieron con Claudio Orrego, fue de lo que se salvó jabonado Ignacio Walker y es lo que están haciendo hoy con Goic. Cómo va a despegar su campaña si tiene a un grupo de diputados que le aserrucha el piso las 24 horas del día. Pero al mismo tiempo, ella es responsable, porque no suelta amarras, se presenta casi como un espejo de Guillier, por lo que su campaña no tiene sentido.  Ella debiera plantear una rectificación desde el centro. Si ella hubiera hecho suyo el mensaje de Mariana Aylwin, que no puede haber progresismo sin progreso y que la Nueva Mayoría ha equivocado el camino, tendría mucha proyección. Pero no se proyecta, porque tiene una quinta columna que le aserrucha el piso y porque ella no se perfila. Goic, en definitiva, no es ni chicha ni limoná.

-Si ella no llega a noviembre, ¿Piñera puede ganar en primera vuelta?

-Si la DC abandona el campo y sus dirigentes se pliegan a la candidatura de Guillier, nos hacen un gigantesco favor político, porque nos dejan abierto todo el centro y nos facilita el camino. Pero si bien puede ser bueno para Piñera, es malo para el país, porque el próximo gobierno la va a tener muy difícil, desde el punto de vista económico, por las demandas sociales insatisfechas, porque la ciudadanía va a seguir siendo tremendamente exigente, y va a haber un escenario de mucha polarización política. Por eso creo que a Chile le hace bien que haya un partido sólidamente anclado en el centro.

Fuente: El Mercurio.

 

 

Recent Posts

Leave a Comment