La política a “cuatro esquinas”

Andrés Allamand: “En Chile, la política a cuatro esquinas tiene por ahora un solo eje de diferenciación, pero ya irán apareciendo otros. Ese eje es la transición/modernización post régimen militar, es decir, el proyecto que Chile ha empujado desde Aylwin…”.

La política a “cuatro esquinas” se empieza a afianzar como fenómeno general. Ya no solo se trata de España donde desde la irrupción de Podemos y de Ciudadanos era bastante nítida, sino también en otros países europeos como Holanda. Y, por cierto, de Francia donde se habla de la “cuadripolitización de la vida pública”.

Por lo mismo, no es tan extraño que también se haya terminado de perfilar en Chile, como era posible anticipar. El esquema de dos grandes fuerzas -una de centroderecha y otra de centroizquierda- que dominó el escenario desde hace dos décadas, quedó atrás.

En Francia, según lo explica muy bien Thomas Guenole, conocido cientista político, los cuatro polos orbitan sobre dos ejes: la globalización y la inmigración, esto es, las minorías. Según su análisis “el que es antiglobalización y prominorías es Melenchon ( ultraizquierda); la que es antiglobalización y antiminorías es Le Pen (ultraderecha); el que es proglobalización pero hostil a las minorías es Fillon (centroderecha); por último, el que es proglobalización y prominorías es Macron (centroizquierda)”.

En Chile, la política a cuatro esquinas tiene por ahora un solo eje de diferenciación, pero ya irán apareciendo otros. Ese eje es la transición/modernización post régimen militar, es decir, el proyecto que Chile ha empujado desde Aylwin. La analogía es la siguiente: la que es y ha sido crítica acérrima de tal proyecto es Sánchez; el que ha renegado de él es Guillier; el que tiene una visión, en general positiva del mismo y no quiere ninguna retroexcavadora, es Piñera o Goic.

En Francia y España el gran perdedor de la política a “cuatro esquinas” es el Partido Socialista. Igual que en Chile el viejo socialismo sufre un drenaje hacia la izquierda y hacia el centro. El resultado es la declinación total. En España está con respiración artificial. En Chile, después que rechazó a Lagos, solo tiene un destino: que el Frente Amplio primero lo supere y luego lo reemplace.

En nuestro país intelectualmente Lagos era Macron, aunque la edad no lo acompañara. El problema es que la Nueva Mayoría detesta a Macron, así como la izquierda -vieja y nueva- rechaza a Lagos.

¿Velasco podría haber sido Macron? Nunca se sabrá, ya que no hizo lo que tenía que hacer: levantar una candidatura presidencial propia y un movimiento fuerte. El problema de Velasco es que como postulante a senador (y ojalá le vaya bien, ya que sería un gran aporte en el Congreso) es que no tiene candidato presidencial. La mayoría de sus votantes en segunda vuelta va a preferir a Piñera sobre Guillier. Y si la que pasa a segunda vuelta es Sánchez, todos los que voten lo harán por Piñera. Además, Velasco no se atreve todavía a hablar como Macron: “Tomo lo mejor de la derecha y de la izquierda”.

En Chile el espacio político del centro, que es lo que de alguna forma representa Macron, solo puede ser llenado por Piñera y Goic. Sánchez nunca lo ha querido y Guillier lo abandonó tempranamente al identificarse con la Nueva Mayoría.

El problema para Goic es el “tironeo” hacia la izquierda de los diputados DC que son viudos de la Nueva Mayoría: ellos le van a “aserruchar el piso” igual que lo hicieron con Orrego, porque lo único que les importa es reelegirse. Y creen que es más fácil lograrlo apoyando a Guillier. Punto.

Sebastián Piñera tiene naturalmente “genes de centro” y además es su proyección natural. Hacia su derecha las expresiones al estilo Le Pen son insignificantes.

La campaña debe expandirse hacia el centro y el mundo independiente. Y Piñera hace muy bien cuando dice que le gustaría hacer un gobierno con el “estilo Aylwin”, es decir, con diálogo, moderación y búsqueda de acuerdos, aunque ello irrite a la derecha más dura y fundamentalista.

Ese “estilo Aylwin” es justo lo que el país necesitará a contar del próximo año.

Fuente: El Mercurio.

Recent Posts

Leave a Comment